• Laura Esteban Arte-psicoterapia

Cómo acompañar a las criaturas cuando os mudáis de ciudad

Los cambios de domicilio son situaciones que generan estrés por que las/os niñas/os no saben lo que se van a encontrar y porque fundamentalmente van a dejar de ver y de relacionarse con sus amistades y personas de referencia tanto del barrio como del cole.


No es lo mismo tampoco una edad que otra. Los cambios en etapas en las que para ellas/os es muy importante relacionarse con sus iguales suelen ser más duros. Por ejemplo en la adolescencia. Porque es como si de un plumazo se les arrebatara parte de la identidad que están construyendo en relación con su entorno y los diferentes grupos a los que pertenecen (extraescolares, amistades, familia cercana, etc).


Para que el cambio sea lo menos traumático posible es importante acompañar a tus hijas/os muy de cerca en este proceso. Os dejo algunos tips para hacerlo más llevadero:


  • No minimicéis sus sentimientos y validad sus emociones, es normal que sienta rabia, pena, frustración o enfado. Tened en cuenta que está viviendo un duelo en toda regla.

  • Dejad que se exprese y que pueda contaros lo que siente. Favorecer la comunicación y la cercanía emocional.

  • Anticipaos y explicarle con antelación (meses antes) muy bien el motivo del cambio. Contarle las cosas positivas que este cambio tendrá para la familia y en concreto para tu hija/o, mostrarle fotos de los nuevos lugares y de las posibles actividades que se podrán realizar en la nueva ciudad y que formarán parte de vuestra nueva vida, para que cuando cambiéis no sea tan nuevo y pueda reconocer algunos de los lugares que ha visto previamente en fotografías.

  • Si es posible, tratar de volver cada equis tiempo a visitar su antiguo barrio, amistades, etc. Y favorecer su relación con sus amistades anteriores mediante mensajes, internet, cartas, etc.


  • Es importante animarle a que participe en actividades que le motiven y que impliquen socialización con sus iguales y participación en grupos allí donde vayáis.


Y sobre todo, paciencia, id poco a poco, tratando de escucharos al máximo y de respetar vuestros propios ritmos y los de vuestros/as hijos/as. Todo cambio lleva su proceso y sus tiempos.

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