• Laura Esteban Arte-psicoterapia

La educación sexual que reciben nuestros adolescentes de la pornografía

Ana de Miguel en su artículo "Sobre la pornografía y la educación sexual: ¿puede «el sexo» legitimar la humillación y la violencia? nos traslada dos mensajes fundamentales:

  • Que en la pornografía se erotiza la violencia que favorece que se justifique y se dé cabida a la desigualdad entre chicas y chicos;

  • Que se está produciendo un desencuentro entre las expectativas de las chicas y de los chicos sobre lo que es una vida sexual buena.


Parece que hay contradicciones entre una sociedad comprometida con la igualdad, y que cada día tolera menos el acoso y los abusos y agresiones sexuales, y una sociedad que mira hacia el otro lado ante unos contenidos pornográficos de libre acceso a menores que son una "escuela de misoginia y violencia" según relata la autora.

La revolución de la tecnología está llevando a los jóvenes a relacionarse a través de los espacios virtuales, lo que afecta a cómo acceden a la sexualidad. Nos encontramos en un momento de neoliberalismo sexual liderado por los negocios del sexo. Vemos una creciente sexualización de la infancia, la pornografía en todos lados, la erotización de la violencia, la idealización de cultura de la violación y la conversión del sexo en mercancía. Todos ellos negocios redondos que son legitimados por la cultura patriarcal que se resiste a cambiar.


El feminismo y los estudios de género nos advierten de que hay una doble normativa sexual, es decir, que las relaciones sexuales han sido diferentes para los hombres y para las mujeres. Por ejemplo, la satisfacción sexual era buena para los hombres pero no para las mujeres que debían restringirla exclusivamente al matrimonio.



Con la revolución sexual de los 60 comenzó a hablarse de los beneficios de las prácticas sexuales aunque estas estaban desequilibradas porque giraban en torno al placer masculino. Por esto, las feministas comenzaron a visibilizar este hecho y a reivindicar el derecho al placer, además de condenar la relación entre sexualidad y violencia y criticar la invisibilización de las lesbianas.

Durante décadas las feministas siguieron denunciando las promesas incumplidas de la revolución sexual: “frente a la promesa de unas relaciones sexuales basadas en la reciprocidad, la experimentación y el deseo mutuo, pervivían y se desarrollaban nuevas formas de relaciones asimétricas y de dominación”.


¿Os acordáis las que sois más mayores de las revistas de Interviú?Mezclaban temas serios con mujeres desnudas y esto se etiquetaba de emancipador y progresista. Era el negocio de la liberación sexual que al finalizar la dictadura empezó a tener auge asociando libertad al uso del cuerpo de las mujeres como un objeto y un reclamo sexual.

Ahora ya no se habla de represión sexual, el sexo está en todos los lados, "es objeto de debate y ocupa un lugar común tanto en la cultura popular como en la académica". Pero el problema aparece cuando para todo el mundo no está siendo una fuente de placer y de disfrute, porque parece que sigue habiendo muchas diferencias entre las expectativas de las chicas y de los chicos en las relaciones íntimas.


Y qué puede aprender un preadolescente de la pornografía?


Los chicos aprenden que las mujeres están para satisfacerles, son cuerpos, carne humana al servicio de los hombres. Y si analizamos lo que conocemos como “cultura de la violación” se refiere a una cultura en la que es posible disfrutar de todo lo que no se le puede hacer a una mujer si no hubiera sexo de por medio con "prácticas insultantes y que erotizan el desprecio y la violencia hacia las mujeres. Y como es sexo escenificado, aunque sea de gran violencia, se permite".


¿Y qué aprenden las chicas? La pornografía presenta un cuerpo físico de las mujeres muy aniñado, con mujeres cada vez más jóvenes que están para dar placer a los hombres de la manera que sea.


Comenta Ana de Miguel que lo importante es investigar si esta falta de límites sobre las fantasías sexuales que produce el mercado del sexo, no está abriendo la puerta a legitimar la violencia contra las mujeres, con la excusa de que hay sexo de por medio. Pareciera que las conductas hacia las mujeres que ya no tolera una sociedad con igualdad real se hayan desplazado a la pornografía con la excusa del consentimiento y de la libre elección.


¿Todo el sexo es bueno y trasgresor? ¿Qué consecuencias puede tener en la vida de las y los adolescentes que el sexo se convierta en mercancía de consumo?


De hecho parece que ya está teniendo consecuencias como embarazos no deseados, nuevas adicciones, ETS, o el abuso y la violencia sexual.

Y para terminar, ¿es el sexo una actividad como otra cualquiera?

Venimos de una sociedad patriarcal que consideraba el abuso sexual y la violación como un hecho casi inevitable en algunas situaciones, se hacían cantidad de chistes y bromas sobre ello y ante los casos de abuso o acoso se le responsabilizaba a la persona acosada.

Actualmente el acoso sexual ya es algo que está penado porque la sociedad ya se ha dado cuenta de que no podemos admitir todo lo que lleva consigo el que haya sexo por medio. Por lo tanto parece muy pertinente debatir cómo y dónde poner los límites dentro de las relaciones de poder que se dan entre hombres y mujeres porque no todos los deseos tienen justificación.


De Miguel Álvarez, A (2020) "Sobre la pornografía y la educación sexual: ¿puede «el sexo» legitimar la humillación y la violencia?/ Gac Sanit. ;35(4):379–382

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